
Dark Funeral desata el caos en Santiago junto a A Canorous Quintet y Necrodemon
El pasado sábado 15 de Marzo, el Teatro Cariola se convirtió en el epicentro del black metal con un cartel demoledor encabezado por los suecos Dark Funeral, quienes regresaron a Chile para una noche de oscuridad y brutalidad sonora. Junto a ellos, los legendarios A Canorous Quintet y los nacionales Necrodemon, quienes, ofrecieron actuaciones que dejaron una huella imborrable en los asistentes.
Necrodemon: Abriendo las puertas del infierno
Puntualmente a las 19:30, los chilenos Necrodemon fueron los encargados de abrir la jornada con su característico sonido de black/death metal.
Con una puesta en escena cruda y poderosa, ejecutaron un set demoledor que incluyó temas como “Spiral Of Madness”, “The Return” e “In the Ecstasy of Fire”. Su show alcanzó un punto álgido con “Que Muera el Perro Jesús!”, una declaración de guerra en forma de blasfemia que resonó entre los fanáticos más extremos.
A Canorous Quintet: Un viaje a la melancolía del death melódico
A las 20:30, los suecos A Canorous Quintet tomaron el escenario con su death metal melódico cargado de nostalgia y agresión. Desde los primeros acordes de “Spellbound Retaliation”, el público respondió con energía, entregándose a la brutalidad técnica de la banda. La emotividad de “Land Of The Lost” y la ferocidad de “Silence Of The World Beyond” demostraron por qué esta agrupación sigue siendo una referencia en el género. El cierre con “Orchid’s Sleep” dejó una sensación de satisfacción entre los seguidores del sonido escandinavo más melódico.
Dark Funeral: La ceremonia de la oscuridad
Con el recinto completamente entregado al culto del black metal, a las 22:00 finalmente llegó el momento más esperado: Dark Funeral en escena. Con una producción imponente, la banda sueca desató el caos desd
e el primer instante con “Nosferatu”, marcando el inicio de un setlist impecable. La velocidad y ferocidad de “The Arrival Of Satan’s Empire” y “Unchain My Soul” hicieron vibrar el teatro, mientras que la atmósfera densa de “When I’m Gone” demostró su capacidad para combinar brutalidad y sentimiento.
La dupla clásica “Shadows Over Transylvania” y “My Dark Desires” evocó los días más primitivos de la banda, mientras que el cierre con “Where Shadows Forever Reign” dejó al público sumido en una vorágine de oscuridad y satisfacción.
Reporte y Fotografías por: Luis Yañez.